¿Por qué se presentan las alergias y cómo tratarlas?

La prevalencia de síntomas de asma es más alta en los niños (39%), siendo el síntoma más frecuente que provoca tos. Sin embargo, sólo alrededor de la mitad de los pacientes con asma tienen su enfermedad controlada, destacando que los pacientes con asma controlada tienen mejor calidad de vida y menor riesgo de complicaciones.

No es consensual la razón del incremento de las enfermedades alérgicas en las últimas décadas, pero el ambiente interior y la calidad del aire asociado al estilo de vida son señalados como los probables responsables.

Rinitis alérgica y enfermedades asociadas

La rinitis alérgica es la enfermedad alérgica más común, pero sólo 1/3 de los adultos se ha hecho pruebas de alergia y sólo el 30% de los casos están diagnosticados. Aproximadamente el 40% de los pacientes con rinitis tienen asma y más de 80% de los asmáticos tienen rinitis.

La rinitis alérgica puede asociarse a otras enfermedades, como es el caso de la rinoconjuntivitis, rinosinusitis crónica, poliposis nasal y la otitis serosa, contribuyendo a la pérdida de calidad de vida de los pacientes y asociándose a costos directos e indirectos significativos.

El concepto de vía aérea única que une rinitis y asma permite el tratamiento global de los pacientes, con la mejora de la calidad de vida y la reducción de los costes sociales y económicos.

La rinitis alérgica corresponde a una inflamación crónica de la mucosa nasal provocada por el contacto con el polvo en el medio ambiente (aeroalergénios), en los individuos sensibilizados. Los síntomas más característicos son la obstrucción nasal, los estornudos y la “picazón” en la nariz. La conjuntiva ocular también puede mostrar una respuesta inflamatoria característica durante la exposición a alérgenos y esta reacción está en la base de la conjuntivitis alérgica, que se asocia a menudo a la rinitis alérgica.

Enfermedad crónica potencialmente grave.

El asma es una enfermedad crónica potencialmente grave que se caracteriza por tos, opresión en el pecho, dificultad para respirar y sibilancias en el pecho. El asma es una enfermedad subdiagnosticada y subtratada: se calcula que 9 de cada 10 pacientes con asma no controlada tienen una percepción errónea del estado de control de su enfermedad, lo que puede dificultar la búsqueda de un mejor tratamiento y control. Una de las consecuencias del mal control pueden ser las agudizaciones graves de asma, con necesidad de hospitalización. Se sabe que un tercio de los niños con asma son internados por esta enfermedad, por lo menos, una vez en la vida.

El asma está controlada cuando no hay síntomas diurnos (o síntomas mínimos), ausencia de síntomas nocturnos, sin limitación de la actividad, sin necesidad de medicación de alivio (o medicación mínima), sin crisis o exacerbaciones (o rara vez) y una función pulmonar normal o cerca de lo normal). Una historia de crisis graves, exposición al humo de tabaco y mala adherencia a la terapéutica, aumentan el riesgo futuro de agravamiento.

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